Siempre he escuchado el refrán que dice: "Que un tío en Graná…ni es
tío, ni es ná", aunque el refranero popular es sabio y casi siempre
suele acertar, en esta ocasión me opongo a su razonar.
Mi padre tenía un hermano, que no era hermano, ni era "ná", que era hermano del alma y con eso bastaba ya.
Lo conoció en Alemania, era puro alemán, de aquellos niños de Hitler, que hizo a su semejanza, en laboratorios, para investigar.
Su amistad se forjó en Alemania, pero mi padre por circustancias, tuvo que regresar.
La
amistad perduró en el tiempo, los dos se casaron, tuvieron una hija
cada cual, y al cabo de mucho tiempo...vino a España el Alemán.
Había
pedido traslado en su embajada, y como era del Cuerpo Diplomático le
concedieron vivir dos años en España, época en la que yo era pequeña y
su hija también, jugábamos juntas, y nos llevábamos muy bien. Ella no
hablaba español, ni yo hablaba alemán, pero para quien se quiere
entender, hay un idioma universal.
Recuerdo con mucho cariño
cuando mi "tio" me escondía los huevos de pascua de chocolate por el
patio (costumbre que aquí aún no había llegado), esperando con gran
ilusión que yo los fuese encontrando.
Recuerdo también cuando
sentados al fresco, en las noches de verano, me animaban a cantar el
"Oh Mami, oh mami, mami blue, oh mami blue" cuando tenía dos años, que
parece ser, que a esa edad, según cuentan, era muy graciosa, se reían
mucho, y éramos felices...
La vida le dejó solo de nuevo, a
mi tio, sí, el alemán (como todos le solían llamar), y quiso venir a
vivir a España, donde tenía un "hermano", donde sentía un hogar...pero
el trabajo siempre manda, y de un pais a otro, de embajada en embajada,
le tocó viajar...
Siempre estuvo presente en los mejores y
peores momentos de mi vida, bodas, comuniones, bautizos,
funerales...amable y cariñoso con las cuatro generaciones, con mi
abuela, con mi padre, conmigo y con mis hijas...
Él no tenía
problema para viajar, y ahí estuvo con mi padre, siempre amigos, siempre
hermanos...hasta el final...Cogió un avión urgente para poderle
acompañar en el último adios que le dimos...allí estuvo...sin faltar. Le
ví llorar su muerte y en su tumba de rodillas orar, era su hermano del
alma...jamás le podría olvidar.
Hace un tiempo que no
recibíamos noticias suyas y nos preguntábamos: ¿Dónde estará? Qué raro
que no haya llamado, ni siquiera en Navidad...
Cuando
ayer, una fatal llamada, nos reveló la verdad...mi tio del alma, mi tio,
el alemán...había fallecido de una larga enfermedad.
Mi corazón
lloró deshecho, para mi, era tio de verdad. Pero, enseguida me alegré al
pensar que estará junto a mi padre, en el cielo se verán, se darán un
gran abrazo y tomándose un café de sus cosas hablarán. Siempre les
recordaré así: En la sobremesa, fumándose un cigarro, tomándose un
café...y charlando en alemán.
No sé dónde estará tu tumba y
nunca flores te podré llevar...solo puedo escribir esta nota y rezar en
silencio pidiendo para ti mucha paz, y que encuentres el camino que
premie tu bondad. Para mi, siempre serás mi tío, mi tío del alma, mi
tío...el alemán.
A mi querido tío Karl-heinz(Calai para nosotros) Descanse en Paz.
Myriam Cobos
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