domingo, 9 de agosto de 2020

BLANCA SOLEDAD

Dedicada

a todos los que están perdiendo a sus seres queridos:

Blanca soledad
que me llega
con olor a mar.
Silencio estruendoso
que acompaña
mi penar.
Un aguacero de nostalgia moja,
hasta el último poro de mi alma.
¡Qué grande
se te hace el mundo,
cuando se alejan de ti
los que más amas!

Myriam Caterina

AMO EL CAMINO DEL VIENTO

Amo el camino del viento,

porque no tiene un sendero trazado.

Amo la sombra que genera el árbol,


porque cambia de posición

cuando el día va avanzando.

Amo la vida,

porque te sorprende a cada paso

con sus llantos y alegrías.

Amo el mar, el cielo y la poesía.

Myriam Caterina
Fotografía propiedad de Myriam Cobos


domingo, 12 de julio de 2020

ESPACIOS VACÍOS

Desierta está mi boca,
que perdió los besos
que me dabas 
a todas horas.
Tristeza infinita siente
el lóbulo de mi oreja
cuando añora 
el roce húmedo de tu lengua.
La tarde se hizo noche,
y clamaron las estrellas
una a una, 
que vuelvan tus ojos a mirarme,
como lo hacían antes.
Destino cruel,
que separa las almas
después de haberse amado,
y cubre de nostálgico silencio,
un calendario lleno
de espacios vacíos.

Myriam Caterina


miércoles, 8 de julio de 2020

VENTILADOR


Deseo que parta la noche,
en callados versos 
y palabras tenues.
Vienes a mí 
en recuerdos vanos,
cargados de memorias,
como un perro fiel
que nunca se separa.
La oscuridad absorbe
la fragancia 
de una piel encendida
y el ventilador que oscila,
me saca, por segundos,
de la enajenación mental
que tu ausencia provoca.

Myriam Caterina



viernes, 26 de junio de 2020

CUÁNTO DARÍA

Cuanto daría,
por ver de nuevo, 
tu sonrisa iluminando
la noche de mi día. 
Cuanto daría,
por enredar un pensamiento,
en las ramas del árbol 
de tu jardín. 
Cuánto daría,
por abrazar tu mirada, 
en la nostalgia perdida 
de un amanecer 
entre mis sábanas.
Cuánto daría, porque, 
la araña de la vida, 
nos inoculase
el mortal veneno del amor.
Myriam Caterina


martes, 2 de junio de 2020

DÓNDE ESTÁN LAS MUSAS

Dónde están las musas
que viajaron en el tiempo,
huyeron del hastío
y la podredumbre.
Por qué razón
habrían de quedarse
en un mundo ausente
de amorosa pasión.
La Danza, la Música,
la Poesía...contra
fusiles de guerra,
escondidas en arbustos
de una estepa sangrienta,
esperan indefensas
a ser llamadas por la voz 
desgarrada del poeta.

Myriam Caterina
Fotografía propiedad de Myriam Cobos



viernes, 22 de mayo de 2020

¡TODOS A LA LUNA!


Servando había ido comprando terrenos en la luna desde hacía más de quince años, pequeñas participaciones que registraban su propiedad en nuestro satélite.

Servando había sido siempre un niño raro, un joven excéntrico y un adulto extraño, sus congéneres le miraban como a un bicho raro, incluso solían guardar las distancias, por si se les contagiaba algo de su locura.

Lo había pasado mal en su adolescencia, le habían apartado y se había sentido muchas veces sólo.
Fue en aquella época cuando tuvo la idea de comprar la luna.

Miraba cada noche en su soledad al radiante satélite, aparte de escribirle algunas románticas poesías, soñaba con llegar hasta ella.
-     - ¿Qué habrá allí? ¿Cómo será ver la Tierra desde arriba?

Estas y otras muchas preguntas llenaban sus noches y sus días.

Servando era muy curioso y no se conformaba con una simple respuesta, siempre quería llegar al fondo del asunto.

Comenzó a rastrear en Internet y descubrió que se podían comprar terrenos en la Luna, en pequeñas porciones, poco a poco, en cómodos plazos.

Le pareció la idea más fantástica que había leído nunca.
Él era un gran lector de novelas fantásticas, de misterios y de ciencia ficción.

Contactó con la persona que anunciaba la venta. Cada vez le parecía mejor hacer una inversión.

Con su sueldo de informático eminente en una gran compañía fue pagando cada participación, era su ilusión, era un ser antisocial y todo lo que ganaba lo ahorraba para su sueño.

Pasó un tiempo y una brutal pandemia empezó a azotar su país, todo el mundo quería salir de allí.

Servando organizó un gran plan de marketing, incluso averiguó medios factibles para ir a la luna y alquilar su espacio por unas cifras astronómicas.

Pasó dos días y dos noches haciendo números, cálculos, conjeturas… ¡Su proyecto estaba listo!

Contrató los servicios de una empresa de marketing para que anunciara su producto.

Comenzó a tener un verdadero aluvión de llamadas y reservas.

Tan sólo en diez días comenzaron los traslados a la Luna.

Los primeros viajeros en llegar se sintieron muy emocionados, como si estuvieran viviendo en una película.

Un vehículo extraño vino a recogerles y les trasladó hasta una base central para desde allí repartirlos a sus respectivas parcelas.

Les latía fuertemente el corazón, todo era distinto, el cielo no era el cielo, la tierra no era la tierra, los cascos con oxígeno que les habían proporcionado les comenzaban a resultar un tanto incómodos.

Llegaron a su propiedad y se quedaron totalmente asombrados.

Un paisaje parecido al que conocían en la Tierra se mostraba ante sus ojos.

Sorprendidos comenzaron a caminar y a acercarse a tan conocido escenario.

Árboles, plantas, césped, montañas… ¡Todo parecía tan real!

Pero no, no lo era.
Era una realidad virtual, un holograma que se había creado para que su adaptación al nuevo hábitat, no fuera tan terriblemente difícil.

Myriam Cobos
Fotografía propiedad de Myriam Cobos